Manuel Moreno Fraginals: un hombre hecho para el diálogo
Manolo Moreno, un amigo de siempre, llego a nuestras vidas cuando los tres éramos muy jóvenes. Mi hermano se reunía con él para hablar de literatura y de historia en la Universidad de La Habana y el paseo del Prado. Allí acudían jovenes con inquietudes para discutir temas de altura y profundidad. Moreno Fraginals se ausentaba cuando hacia algún viaje al extranjero, pero siempre volvía a aquellas peñas que tanto le gustaban. Se caracterizaban aquellas por diálogos enriquecedores que atraían cada vez más a los que no encontraban en círculos oficiales satisfacer su insaciable curiosidad.
Vinieron los años críticos del gobierno del General Machado y el cierre de la Universidad de La Habana, después los tambaleantes gobiernos de Fulgencio Batista y las situaciones políticas cada vez más difíciles iban en aumento. Las reuniones de jóvenes se dispersaron. Pero la amistad de Manolo Moreno y de José Lezama Lima permaneció intacta.
Pasaron los años y Lezama cayo en desgracia con el régimen castrista. Visitar la casa de Lezama Lima era considerado un acto subversivo y el poeta paso a ser un enemigo del régimen, pero Moreno Fraginals siguió siendo su amigo leal; quiero dejar constancia de un recuerdo que siempre me conmoverá:
Conocedor Moreno de las dificultades de Lezama, pensó que nada más oportuno que proporcionarle unos días de sosiego en el campo y en una solución poética, lo invito a pasarse una semana en el Valle de Viñales. Manolo y su hija Beatriz irían con Lezama y su esposa a rememorar las peñas del Paseo del Prado.
En carta fechada el 20 de Octubre de 1972 me dice mi hermano:
"Te escribo desde el Hotel Los Jazmines, situado en el Mirador del Valle de Viñales, uno de los sitios mas bellos de Cuba. Las notas brillantes de color matizadas con un poco de gris. El Valle luce todo su color y su gracia esbelta. Sentirse instalado frente a el es sentirse el peso de toda la historia de Cuba, la que no se hizo, la que se quedo en posibilidad potencial y parece que va a irrumpir en un chorro de luz."
La experiencia fue muy positiva y Lezama relataba anécdotas sobre la estancia transformándola en un viaje mítico realizado con su amigo Manolo Moreno Fraginals.
Después de muchos años conocí a Beatriz, hija de Manuel Moreno Fraginals y de Beatriz Masó, y ella me diría que su padre le había insistido en que conocer al poeta Lezama Lima era un privilegio que ella nunca olvidaría.
He querido destacar este aspecto humano de la gran sensibilidad de nuestro inolvidable historiador.
Eloísa Lezama Lima
Profesora Universitaria.
Miami, Florida